Tres anillos para los reyes elfos bajo el cielo. Siete para los señores enanos en casas de piedra.
Nueve para los hombres mortales condenados a morir.
Uno para el señor oscuro, sobre el trono oscuro
en la tierra de mordor donde se extienden las sombras.
Un anillo para governarlos a todos.
Un anillo para encontrarlos.
Un anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas en la tierra de Mordor donde se extienden las sombras
Sabiduría
Nunca digas todo lo que sabes,
nunca hagas todo lo que puedes,
nunca creas todo lo que oyes,
nunca gastes todo lo que tienes.
Porque quien dice todo lo que sabe,
hace todo lo que puede,
cree todo lo que oye,
y gasta todo lo que tiene,
un día dirá lo que no debe,
hará lo que no sabe,
juzgará lo que no ve,
y gastará lo que no tiene.
"....Y el sol brillara por las endijas de tu teclado!"
11 de Septiembre
Tristeza, tristeza e impotencia son los sentimientos que me embargan, no encontrar respuestas a las preguntas, no tener explicaciones para los actos, no entender los porqué, puedo entender el amor, pero definitivamente no puedo comprender el odio, el odio llevado al nivel de muerte, ya sea de una o de miles de personas, no hay diferencia, un alma vale tanto como miles, cada uno de nosotros tenemos un alma, nos autodestruimos, nos aniquilamos, ¿qué estamos haciendo?, ¿qué vamos a lograr?, ¿dónde está la inteligencia del ser humano?, ¿a esto llamamos evolución?, es patético, dramático, sobrecogedor.
Mientras en la TV veo los homenajes que se realizan en el mundo y escucho los nombres de cada una de las víctimas, se me arruga el corazón y no puedo contener las lágrimas, no sólo por ellos sino por todos nosotros, por toda la humanidad, porque somos tan víctimas como ellos o peores quizás, porque el egoísmo, el orgullo, el fanatismo y la indiferencia por la vida y el dolor ajenos nos convierten en víctimas de nuestros propios actos y lo más increíble y aberrante de todo es que la mayoría de estos actos se hacen en el nombre de Dios.
Mi sentido homenaje y recuerdo para todas las víctimas de la humanidad, para los que murieron en los atentados del 11 de Septiembre y de todos los otros miles de atentados que sufre a diario el mundo, para los que son dejados morir de hambre y para las víctimas de la violencia en general que no son más ni menos que inocentes que pagan con su vida la miseria de amor y la enajenación de mente en la que está sumergida nuestra triste humanidad.
Mi ferviente deseo de que todo esto termine, que nos demos cuenta que las guerras y el odio no solucionan nada, que Dios se apiade de nosotros y nos ilumine para que cambiemos nuestra mente y para que nuestros corazones sólo alberguen buenos sentimientos.
Y un especial recuerdo para mi angelito personal que también hoy hace treinta y dos meses que se fue pero que me abraza y acompaña en cada minuto de mi vida.